El domingo 28 de noviembre, Honduras vivirá una jornada electoral en la que más de cinco millones de ciudadanos podrán votar por un nuevo presidente, entre 14 candidatos, así como por tres vicepresidentes, 298 alcaldes municipales, 128 diputados del Parlamento local y 20 del Centroamericano. La carrera por la Presidencia se redujo a la disputa entre el oficialista Nasry Asfura, alcalde de Tegucigalpa, y Xiomara Castro, esposa del derrocado exmandatario Manuel Zelaya.

¿Quién es el actual presidente?

Juan Orlando Hernández llegó a la presidencia de Honduras en el 2014, después de haber sido la cabeza del legislativo en 2010, bajo el manto del Partido Nacional. Es el primer presidente reelecto en Honduras desde el restablecimiento de la democracia, en 1981, aunque bajo reclamos de fraude y de atentar contra la Constitución, pues la carta política establece que está prohibido que “el ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo” vuelva a ejercer como presidente, advirtiendo que quien lo haga puede perder la ciudadanía.

El mandatario está próximo a cerrar su administración en medio de una controversia con el narcotráfico, pues la justicia estadounidense lo vincula al caso que llevó a su hermano a ser condenado a cadena perpetua, acusado de ingresar 185 toneladas de droga en Estados Unidos. En el Washington Post se lee: “Cada año, miles de libras de cocaína pasan por Honduras de camino a Estados Unidos. Según el Departamento de Justicia, parte de esa carga es traficada por funcionarios hondureños, una acusación que la administración Trump ignoró en su mayoría mientras los funcionarios elogiaron los esfuerzos antidroga y antimigración de Hernández”.

Los fiscales han alegado que el presidente, presuntamente, recibió sobornos del supuesto narcotraficante hondureño Geovanny Fuentes Ramírez, consiguiendo, a cambio, protección y cooperación. Sin embargo, Hernández lo ha negado todo.

¿Quiénes se disputan la presidencia?

Nasry Asfura es el candidato del gobernante Partido Nacional, que busca ser el sucesor de Juan Orlando Hernández. Como empresario en el sector de la construcción, promete “trabajo y más trabajo”, teniendo como ejes de campaña “Democracia ciudadana, paz social y transparencia; Desarrollo económico, generación de empleos y atracción de inversiones; Capital humano, equidad de género, educación y salud; así como “Responsabilidad fiscal y gestión transparente de los recursos públicos; Infraestructura, vivienda, agua y medioambiente, y Política exterior”.

Según se lee en EFE, la oposición lo ha tildado como un peón del Gobierno, afirmación que él ha desmentido. Además, en 2020, fue señalado por el Ministerio Público por presunto lavado de activos, fraude, malversación de caudales públicos y abuso de autoridad, sin que el caso procediera a juicio.

Xiomara Castro es la candidata del Partido Libertad y Refundación y esposa del expresidente Manuel Zelaya, derrocado en el golpe de Estado de 2009. En declaraciones a CNN, afirmó que su idea es “refundar e instaurar un Estado de derecho en el que haya independencia de los poderes. Este país ha estado abandonado por doce años y lo tenemos que reconstruir”.

Según se lee en EFE, Castro empezó a incursionar en la política en medio de las marchas con las que abogaba por la restitución de su marido, que le sumó seguidores. En 2013 se lanzó como candidata presidencial, pero perdió los comicios contra Juan Orlando Hernández, argumentando que hubo fraude. Aunque quiso aspirar de nuevo a la presidencia, en 2017 cedió su candidatura a Salvador Nasralla, “quien presidía el Partido Anticorrupción (PAC), creando una Alianza de Oposición contra la Dictadura, que luego fracasó y ambos entraron en agrias confrontaciones”, informa la agencia de noticias.

¿Cuál es la situación de Honduras?

Casi ningún hondureño quiere quedarse en su país. En las encuestas que han realizado universidades y varias ONG’s, el ciento por ciento de los ciudadanos responden que quieren migrar, o ya lo intentaron y fracasaron, pero confiesan que lo intentarán las veces que sean necesarias. Los hondureños migran por la violencia, la pobreza exacerbada por dos huracanes (Iota y Eta) que devastaron el país en 2020, la corrupción en el Gobierno y el caos en el manejo de la pandemia del coronavirus.

La desconfianza de los ciudadanos en sus autoridades se ha incrementado a raíz del mal manejo de la pandemia de la COVID-19 y los juicios contra narcotraficantes en Estados Unidos que han salpicado a políticos, según la exrectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah), Julieta Castellanos. Y es que antes de la pandemia y de los últimos señalamientos de líderes políticos en las cortes de Estados Unidos, asociados al narcotráfico, la desconfianza de los hondureños ya era alta, según el Informe Percepción ciudadana sobre inseguridad y victimización en Honduras, correspondiente a 2019, del Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (Iudpas), y la pandemia llegó a empeorar el panorama. Además, está la delincuencia.

El Informe del Iudpas de 2019, auspiciado por Instituto Nacional Demócrata (NDI, sigla en inglés), resalta que después de 40 años del retorno a la democracia, con diez procesos electorales, cinco ganados por el Partido Liberal y cinco por el Nacional, la situación económica, la criminalidad, la pobreza, la corrupción y el mal Gobierno siguen siendo los problemas más graves que enfrenta Honduras. Añade que más del 70 % de los hondureños no cree en las instituciones del Estado, ni en quienes las presiden.