Los migrantes se vuelven los nuevos “guías invisibles” de Roma

Sus nombres son Abdul, Kaba o Sidia y en los últimos meses se han encargado de ver Roma con otros ojos y contar la historia de la ciudad con otras bocas. Durante una hora, estos tres africanos narran su propia historia a los turistas gracias a una audioguía inspirándose en los monumentos más emblemáticos de la Ciudad Eterna.

Las caminatas en inglés e italiano encabezadas por estos “guías invisibles” -como llaman a estos refugiados sin rostro- tienen lugar dos veces al mes, deben ser reservadas y coordinadas por la asociación de ayuda a los migrantes, Laboratorio 53. Para la primera etapa se ha escogido la Plaza de España y su monumental escalera llena de turistas y gente.

Para Abdul Gafaru, ese lugar icónico de la capital es un torbellino de sorpresas, como el día en que vio «un gran automóvil conducido por un blanco con pasajeros negros». También le recuerda el barrio Ciudad de Viena, en Accra, en su natal Ghana, donde «los ricos van a fiestas», dice. «La diferencia es que aquí en Europa y en este lugar los ricos y los pobres se comportan y visten igual», subraya.

Para Abdul, la verdadera riqueza es la de los turistas que «pueden abandonar el propio país, irse de vacaciones y regresar». No es su caso. Mamadou Cellou Diallo, una mujer guineana a cargo de supervisar la caminata, explicó a la AFP que el objetivo de las caminatas es mezclar las historias de los migrantes con monumentos históricos y «señalar cosas que la gente no suele notar».

La segunda etapa es una placa del siglo XVII en la que por órdenes del papado se prohíbe arrojar basuras en la calle. La parada permite hablar de la gestión anárquica de las basuras en los suburbios de Roma, donde suelen vivir los migrantes, una situación comparable a la de las grandes ciudades africanas.

Los turistas pasan luego por un céntrico cruce de avenidas, donde el maliense Lamine Sanogo cuenta su recorrido para llegar a Europa, durante el cual atravesó cinco fronteras hasta cruzar el Mediterráneo y llegar a Italia, un viaje en el que vio morir a 25 compañeros.

«Cuentan sus historias, con gran dignidad, simplemente para decir que existen» y para recalcar que tenían una vida propia antes de llegar a Italia, explica conmovida, Eve, una mujer francesa que vive en Roma desde hace 28 años.

Kaba Coulibaly, también guineano, espera que el proyecto ayude a combatir los «prejuicios contra los negros», confiesa. «Los italianos piensan que somos ladrones, bandidos. Queremos que valoren nuestras culturas y que piensen más en la gente», dice.

Estos solicitantes de asilo, en su mayoría de África, a menudo han sufrido violencia, lo que que apenas mencionan en sus historias. Otra parada es la legendaria Fuente de Trevi, donde el sonido del agua te transporta a Casamance, en Senegal.

Es el turno de Sidia Camara, quien describe uno de sus recuerdos más fuertes: cuando a 10 años vio ahogarse a uno de sus compañeros en el río donde jugaban. «Le tengo miedo al agua», confiesa, pero «me encanta la Fuente de Trevi», porque me recuerda el río, aunque «el sonido es muy diferente».

Desde hace tres años, de septiembre a junio, los migrantes participan en un taller de radio donde escriben y graban sus historias mezclándolas con sonidos de ambiente. Las caminatas aportan poco apoyo financiero a los migrantes, pero, según Marco Signorelli, de Laboratorio 53, lo que se quiere es «que los migrantes sean tratados como los demás ciudadanos y que su mirada enriquezca nuestra visión del espacio público».

Las «guías invisibles» también ofrecen paseos por la zona de la estación de trenes Termini o en los pintorescos barrios de Trastevere, San Lorenzo o Monti. Para el romano Alfredo Gagliardi, ha sido todo un descubrimiento. «Estos migrantes no ven el centro histórico con los mismos ojos que yo, porque cuando yo vengo al centro es para distraerme, mientras que ellos vienen para ir a la prefectura a pedir un permiso de estadía», reconoce.

Kaba, quien lamenta ser víctima de comentarios racistas, está satisfecho. «Esta experiencia nos permite construir relaciones, conocer personas que están interesadas en mi historia y en mí», concluye.