Este año se cumplen dos décadas desde que David y Victoria Beckham se conocieran en la zona vip del estadio del Manchester United y se convirtieran en una de las parejas más poderosas del mundo del entretenimiento. Para celebrar tan importante fecha, el exfutbolista quiere regalarle a la madre de sus cuatro hijos –Brooklyn (18), Romeo (14), Cruz (12) y Harper (5)- algo mucho más valioso que cualquier diamante que su fortuna pudiera comprar: algo de intimidad.

Con ese objetivo en mente, Beckham le ha echado el ojo a una isla privada donde su esposa pueda disfrutar de momentos familiares en la intimidad lejos del acecho de los paparazzi.

«Los Beckham desean imperiosamente que su familia pueda disfrutar de tiempo de calidad juntos, en un ambiente de normalidad. Hoy en día apenas hay fotos de Victoria en bikini porque ella se siente muy insegura acerca de su figura. Así que David quería darle como regalo un lugar donde pueda bajar la guardia ahora que se cumplirán dos décadas desde que comenzaran a salir juntos», revela un informante al periódico Daily Star Sunday.

El pequeño paraíso con el que el deportista querría sorprender a la diseñadora se encuentra en el Caribe, donde también tiene una propiedad su buen amigo el magnate británico Richard Branson, así como otras celebridades de la talla de Johnny Depp y Leonardo DiCaprio. Aunque todavía está barajando varias opciones, todo parece indicar que el exfutbolista desembolsará la nada desdeñable cantidad de 7 millones de libras (9 millones de dólares) para hacerse con una de las Islas Berry de las Bahamas: la isla Bird Cay.

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Happy new year everyone x ❤

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«Les encanta ir a la Isla Necker de Richard Branson, por lo que David pensó que este sería el siguiente paso lógico a dar. Las islas caribeñas son increíbles, así que es difícil escoger, pero parece que finalmente se decantará por Bird Cay«, explica la misma fuente.

Con 250 hectáreas de extensión y más de 7 kilómetros de costa con unas aguas color turquesa, la posible nueva adquisición del astro del fútbol también cuenta con una residencia histórica de dos pisos con piscina situada frente al mar, así como con cinco viviendas independientes en la playa de arena blanca.

«Es básicamente un paraíso tropical hecho a medida para un negocio como lugar de retiro, un complejo familiar o un bonito resort», reza el anuncio con el que se informa que dicha propiedad está a la venta.