El general Frank McKenzie, máximo general del Comando Central de Estados Unidos, ofreció disculpas el viernes por la muerte de 10 civiles afganos tras un ataque con un dron estadounidense que se llevó a cabo en un complejo residencial de Kabul el pasado 29 de agosto.

  • 👀 Una investigación militar concluyó que el objetivo que se perseguía en dicho ataque, un automóvil supuestamente cargado con explosivos, era el equivocado y no representaba una amenaza inminente para las fuerzas extranjeras en el proceso de evacuación.

“Ese ataque se tomó con la convicción de que evitaría una amenaza inminente para nuestras fuerzas y los evacuados en el aeropuerto, pero fue un error y ofrezco mis más sinceras disculpas”, dijo McKenzie en una conferencia en el Pentágono en la que resaltó que asume toda la responsabilidad de este “trágico resultado”.

El ataque con dron se produjo en medio de la dramática evacuación de Afganistán y a tan solo días de que un atentado terrorista perpetrado por el Estado Islámico de Khorasán (ISIS-K) sembró el pánico en la capital. Los gobiernos extranjeros que participaban de la operación de evacuación temían una nueva operación terrorista, por lo que las labores de inteligencia se fortalecieron en los días posteriores al ataque de ISIS-K.

Por lo menos 60 informes advirtieron una nueva amenaza dirigida contra las fuerzas estadounidenses en el área cercana al Aeropuerto Internacional Hamid Karzai. Uno en especial señalaba que había un automóvil cargado con explosivos con el que se pensaba atacar el corredor hacia el aeropuerto. En seguida, los operadores de drones comenzaron a realizar el seguimiento al automóvil. Esperaron durante cinco minutos antes de disparar. Desafortunadamente, el vehículo era el equivocado.

El general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, calificó el ataque como una “tragedia horrible”, luego de haberlo llamado previamente un “ataque justo”.

“En un entorno dinámico de alta amenaza, los comandantes en el terreno tenían la autoridad apropiada y una certeza razonable de que el objetivo era válido, pero después de un análisis más profundo posterior al ataque, nuestra conclusión es que murieron civiles inocentes”, dijo Milley en un comunicado. Las certezas razonables, explican las fuentes militares, no siempre están en lo correcto.

Los bombardeos estadounidenses tienen un alto costo humano

El error de cálculo en Kabul, la catastrófica salida de Estados Unidos de Afganistán ha puesto la mira en el costo humano de los bombardeos que ha realizado ese país en sus últimas intervenciones militares.

El Pentágono nunca ha intentado calcular con profundidad el total de muertes civiles que ha dejado su campaña militar en el lapso de los últimos 20 años. Grupos de defensa de los derechos humanos resaltan una “falta de rendición de cuentas”.

Airwars, un grupo de monitoreo de los daños civiles producidos por acciones militares, señaló en su más reciente informe que los ataques aéreos de Estados Unidos llevados a cabo desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 han matado a por lo menos 22.000 civiles, y que quizás la cifra podría llegar hasta los 48.000.

Pero este no es el único grupo que realiza un trabajo de seguimiento a las acciones militares estadounidenses. El Programa Costs of War de la Universidad de Brown estima las muertes civiles por ataques aéreos de Estados Unidos en 387.000 durante la campaña de la “guerra contra el terrorismo”.

El caso de Kabul revive otro en Somalia, en donde se cree que los ataques aéreos estadounidenses provocaron la muerte de civiles sin tomar precauciones.

“No se debe permitir que el ejército estadounidense siga pintando a sus víctimas civiles como ‘terroristas’ mientras deja a las familias en duelo en la estacada. Se debe hacer mucho más para revelar la verdad y hacer justicia y rendición de cuentas por los ataques estadounidenses que mataron a tantos civiles somalíes”, señaló Abdullahi Hassan, investigador de Amnistía Internacional sobre Somalia.