La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, descartó hoy explorar vías alternativas a su plan del «brexit», como un segundo referéndum, e insistió en renegociar la cláusula sobre Irlanda del Norte, el aspecto más controvertido del acuerdo que tumbó el Parlamento la semana pasada.

La jefa de Gobierno espera presentar ante la Unión Europea nuevas propuestas sobre el mecanismo diseñado para evitar una frontera entre las dos Irlandas, a pesar de que Bruselas ha rechazado hasta ahora reabrir el pacto que se selló a finales de noviembre. La Comisión Europea y el Consejo Europeo, decidieron guardar silencio ante la comparecencia de May, y anunciaron que realizarán sus comentarios sobre esta el martes.

«Si tenemos algo que decir, lo diremos mañana», dijo un portavoz del Ejecutivo comunitario, en referencia a la rueda de prensa diaria que organiza esta institución.

Desde la Eurocámara, el jefe del grupo de seguimiento del «brexit» en este organismo, Guy Verhofstadt, se expresó en un breve mensaje en su cuenta de Twitter en el que señaló su deseo de que ahora comience la cooperación entre partidos y las consultas para ir hacia «la relación futura más cercana posible entre la UE y el Reino Unido».

Otros grupos políticos, como el de los socialistas en la Eurocámara, criticaron que May no haya ofrecido ninguna solución para romper el bloqueo del «brexit» y que la «premier» esté «perdiendo el tiempo pidiendo una revisión o aclaración sobre la salvaguarda irlandesa».

«Nadie quiere ver activarse la salvaguarda, pero tiene que estar ahí como un mecanismo de emergencia para evitar una frontera dura entre la República (de Irlanda) e Irlanda del Norte y proteger la integridad del mercado único», señaló el portavoz socialista para el «brexit», Roberto Gualtieri.

En su intervención, May tampoco contempló la posibilidad de solicitar la ampliación del periodo de negociación del «brexit» a la UE, aunque sí advirtió a sus diputados de que Bruselas no aceptará un retraso si no hay perspectivas de que el Parlamento británico puede aprobar un acuerdo.

En este sentido, la Comisión ya advirtió de que esta petición para retrasar el «brexit» debe ir acompañada de un razonamiento que justifique la extensión, ya que, según defienden fuentes comunitarias, ampliar este plazo es «ampliar la incertidumbre».

En los próximos días, May se reunirá con algunos de los diputados conservadores más euroescépticos y sus socios del norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP) -cuyo veto evitó que se aprobara el texto- para buscar fórmulas que puedan mitigar sus críticas.

«Después llevaré las conclusiones de ese diálogo de vuelta a la Unión Europea», detalló la mandataria conservadora.

May compareció en la Cámara de los Comunes, obligada por la oposición, para exponer su «plan B», después del amplio rechazo que sufrió su acuerdo, que fue descartado por un margen de 230 votos.

La oposición laborista la urgió a descartar cuanto antes la posibilidad de que el Reino Unido se vea abocado a una salida no negociada de la UE el próximo 29 de marzo, pero la jefa de Gobierno se negó.

La única opción para excluir por completo esa variante argumentó, sería revocar la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa y cancelar el «brexit», algo a lo que no está dispuesta, dado que iría en contra del resultado del referéndum de 2016, en el que el 51,9 % de los votantes optó por abandonar la UE.

Aunque admitió que es posible pedir una extensión del plazo para salir del bloque, alertó de que el resto de los países comunitarios podrían negarse.

«Es muy improbable que la Unión Europea acepte extender el artículo 50 sin un plan sobre cómo pensamos aprobar un acuerdo», esgrimió.

Tampoco promoverá la convocatoria de un nuevo plebiscito, indicó, al considerar que pondría en riesgo la «cohesión social» y minaría la «fe en la democracia» de los británicos.

Ante la falta de otras alternativas por parte del Gobierno, diputados de diversas formaciones amenazan con intentar aumentar su control sobre el proceso del «brexit». Una vez más, May enfrentó en el Parlamento al líder opositor Jeremy Corbyn, quien denunció que las propuestas de diálogo de la primera ministra fueron una «farsa de relaciones públicas.

El próximo día 29, el Parlamento tiene previsto someter a votación una moción «neutra», que en principio se limitará a constatar que los parlamentarios han tenido la oportunidad de debatir los planes de la primera ministra. 

Los diputados podrán, sin embargo, presentar enmiendas a esa cláusula, con lo que pueden tratar de forzar al Gobierno a modificar su hoja de ruta.

La diputada laborista Yvette Cooper ha avanzado que planea presentar una enmienda que obligaría a May a solicitar una extensión del plazo de salida de la UE si no ha logrado aprobar un acuerdo a finales de febrero.

Otra posible enmienda, desarrollada por el conservador Dominic Grieve, aspira a alterar el procedimiento parlamentario habitual para facilitar que diputados ajenos al Gobierno marquen la agenda de la cámara, lo que allanaría el camino para que se votaran planes alternativos a los de May.

La opción de celebrar un segundo referéndum podría también aparecer en una enmienda, si bien será el presidente de los Comunes, John Bercow, quien decidirá qué cláusulas se someten finalmente a votación.

Si la primera ministra decide volver a presentar el pacto de salida ante los diputados, quizás con alguna modificación, esa votación no se espera al menos hasta febrero, según ha sugerido un portavoz de la mandataria conservadora.

Mientras continúa la incertidumbre sobre los términos de la futura salida británica de la UE, la primera ministra anunció que eliminará la tasa de 65 libras (75 euros) que tienen que pagar los comunitarios para pedir el «estatus de asentado» que les otorgará el derecho a permanecer en el país tras el «brexit».