Tras desarrollar una vacuna innovadora con el apoyo científico y financiero del gobierno estadounidense, Moderna ha enviado una proporción mayor de su dosis a países ricos, más que cualquier otro fabricante de vacunas, de acuerdo con Airfinity, una empresa de análisis de datos científicos que está realizando un seguimiento de los envíos de vacunas.

Aproximadamente 1 millón de dosis de la vacuna de Moderna han sido para países que el Banco Mundial clasifica como de ingresos bajos. En cambio, 8,4 millones de dosis de la vacuna de Pfizer y alrededor de 25 millones de vacunas de una sola dosis de Johnson & Johnson se han destinado a esos países.

Del puñado de países de ingresos medios que han llegado a un acuerdo para comprar las dosis de Moderna, la mayoría todavía no recibe ninguna, y al menos tres tuvieron que pagar más que Estados Unidos o la Unión Europea, según funcionarios gubernamentales de esos países.

Tailandia y Colombia están pagando precios altos. Las dosis de Botsuana se han retrasado. Túnez no pudo siquiera contactar a Moderna.

A diferencia de Pfizer, Johnson & Johnson y AstraZeneca, que tienen diversas carteras de medicamentos y otros productos, Moderna solo vende la vacuna anti-COVID. El futuro de la empresa de Massachusetts depende del éxito comercial de su vacuna.

“Se están comportando como si no tuvieran absolutamente ninguna responsabilidad más allá de maximizar el rédito de su inversión”, expresó Tom Frieden, exdirector de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Los ejecutivos de Moderna han dicho que están haciendo todo lo que está en sus manos para hacer la mayor cantidad de dosis posible lo más rápido que pueden, pero que su capacidad de producción sigue siendo limitada. Todas las dosis que producirán en este año son para cumplir pedidos ya hechos de gobiernos como los de la Unión Europea.

De cualquier manera, el gobierno de Biden se ha sentido cada vez más frustrado con Moderna por no lograr que su vacuna también esté disponible para los países más pobres, mencionaron dos altos funcionarios de su administración. El gobierno ha estado presionando a los ejecutivos de Moderna para que aumenten la producción en las plantas de Estados Unidos y para que concedan licencias de la tecnología de la empresa a fabricantes en el extranjero que puedan hacer dosis para los mercados internacionales.

De cualquier manera, el gobierno de Biden se ha sentido cada vez más frustrado con Moderna por no lograr que su vacuna también esté disponible para loes países más pobres, mencionaron dos altos funcionarios de su administración. El gobierno ha estado presionando a los ejecutivos de Moderna para que aumenten la producción en las plantas de Estados Unidos y para que concedan licencias de la tecnología de la empresa a fabricantes en el extranjero que puedan hacer dosis para los mercados internacionales.

Moderna está teniendo que defenderse de acusaciones de que está dando prioridad a los países ricos.

El viernes, luego de que The New York Times envió preguntas detalladas sobre la escasa cantidad de países pobres que han tenido acceso a la vacuna de Moderna, la compañía anunció que “actualmente está invirtiendo” a fin de aumentar su producción y poder entregar 1000 millones de dosis a países de bajos ingresos en 2022. La farmacéutica también indicó la semana pasada que abriría una fábrica en África, sin especificar cuándo.

Los ejecutivos de Moderna han estado hablando con el gobierno de Biden sobre venderle dosis a bajo precio al gobierno federal, quien a su vez las donaría a países más pobres, como Pfizer acordó hacer, según los dos altos funcionarios. Las negociaciones siguen en marcha.

En una entrevista el viernes, el director ejecutivo de Moderna, Stéphane Bancel, mencionó que “es triste” que la vacuna de su compañía no hubiera llegado a más personas de países pobres, pero que la situación estaba fuera de su control.

Afirmó que el año pasado Moderna intentó y fracasó en conseguir que los gobiernos aportaran dinero para ampliar la baja capacidad de producción de la empresa, y que esta decide cuánto cobrar en función de factores como el número de dosis que se piden y la riqueza de un país. (Una portavoz de Moderna rebatió el cálculo de Airfinity de que la empresa había suministrado 900.000 dosis a países de bajos ingresos, pero no proporcionó otra cifra).

Casi un año después de que los países occidentales iniciaron la acelerada carrera para vacunar a sus poblaciones, el foco de atención se ha desplazado en los últimos meses a la grave escasez de vacunas en muchas partes del mundo. Decenas de los países más pobres, sobre todo en África y Medio Oriente, habían vacunado a menos del 10 por ciento de su población al 30 de septiembre.

En agosto, por ejemplo, Johnson & Johnson se enfrentó a los reproches del director general de la Organización Mundial de la Salud y de activistas de salud pública después de que The New York Times informó que se estaban exportando dosis de su vacuna producidas en Sudáfrica a países más ricos.

Los funcionarios del gobierno de Biden se sienten especialmente frustrados por lo que en su opinión es una falta de cooperación por parte de Moderna, dado que el gobierno de Estados Unidos le proporcionó a la compañía asistencia crítica.

Científicos de los Institutos Nacionales de Salud trabajaron con la empresa para desarrollar la vacuna. Estados Unidos aportó 1300 millones de dólares para ensayos clínicos y otras investigaciones. Además, en agosto de 2020, el gobierno acordó encargar por adelantado 1500 millones de dólares en vacunas, con lo que se garantizó que Moderna tendría un mercado para lo que era un producto sin comprobar.

Aunque en los ensayos clínicos del año pasado se determinó que las vacunas de Moderna y Pfizer tenían una eficacia similar, estudios más recientes sugieren que la vacuna de Moderna es superior, pues ofrece una protección más duradera y es más fácil de transportar y almacenar.

La vacuna de Moderna “prácticamente es la vacuna de mejor calidad”, afirmó Karen Andersen, analista de la industria en Morningstar. “Están en una posición en la que probablemente no necesitan sacrificar demasiado a la hora de fijar el precio en muchos de sus acuerdos”.

Solo pocos gobiernos han revelado cuánto pagan por las dosis de Moderna. Estados Unidos pagó entre 15 y 16,50 dólares por cada dosis, además de los 1300 millones de dólares que el gobierno le dio a Moderna para que desarrollara su vacuna. La Unión Europea ha pagado entre 22,60 y 25,50 dólares por sus dosis de Moderna.

Botsuana, Tailandia y Colombia, a los que el Banco Mundial clasifica como países de ingresos medios altos, han dicho que están pagando entre 27 y 30 dólares por cada dosis de Moderna.

La vacuna contra el COVID de Moderna ha sido transformadora para la compañía y sus líderes. La empresa dijo que espera que su vacuna genere al menos 20.000 millones de dólares en ingresos este año, con lo cual sería uno de los productos médicos más lucrativos en la historia. Andersen, la analista de Morningstar, estimó que las ganancias de la empresa por la vacuna podrían alcanzar los 14.000 millones de dólares. En 2019, Moderna declaró unos ingresos totales de 60 millones de dólares.

El valor de mercado de Moderna casi se ha triplicado este año hasta superar los 120.000 millones de dólares. Dos de sus fundadores, así como uno de los primeros inversionistas, este mes aparecieron en la lista de la revista Forbes de las 400 personas más ricas de Estados Unidos.

Ante la propagación del coronavirus al inicio de 2020, Moderna se apresuró a desarrollar su vacuna, la cual usa una tecnología nueva conocida como ARN mensajero, y a planear un estudio de seguridad. A fin de poder fabricar las dosis para esa prueba, la compañía recibió 900.000 dólares de la organización sin fines de lucro Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias.

La organización sin fines de lucro dijo que en ese momento Moderna había aceptado sus “principios de acceso equitativo”. Eso significaba, de acuerdo con la coalición, que la vacuna estaría “disponible primero para las poblaciones cuándo y dónde se necesite y a precios asequibles para las poblaciones en riesgo, especialmente en los países de ingresos bajos y medios, o para las entidades del sector público que las adquieran para dichas poblaciones”.

Moderna acordó en mayo suministrar hasta 34 millones de dosis de su vacuna este año y hasta 466 millones de dosis en 2022 a Covax, el atribulado programa respaldado por las Naciones Unidas para vacunar a los pobres del mundo. La empresa aún no ha enviado ninguna de esas dosis, según un portavoz de Covax, pero el programa ha logrado distribuir decenas de millones de dosis de Moderna que el gobierno de Estados Unidos le ha donado.

Bancel dijo que muchas más dosis habrían llegado a Covax este año si las dos partes hubieran llegado a un acuerdo de suministro en 2020. Aurélia Nguyen, una funcionaria de Covax, negó eso diciendo: “Quedó claro desde el principio que lo mejor que podíamos esperar eran dosis mínimas en 2021″.