Abu Bakr al Bagdadi, el enigmático “califa” del Estado Islámico

Noticias Fecha: 16 Junio, 2017


El iraquí Abu Bakr al Bagdadi, proclamado “califa” de todos los musulmanes por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), y que podría haber muerto en un bombardeo ruso, es un personaje enigmático que prefiere permanecer en la sombra. 

El ejército ruso anunció este viernes haber bombardeado el 28 de mayo un lugar en Raqa, en Siria, donde se celebraba una reunión de líderes del EI, y está verificando si su jefe, Abu Bakr Al Bagdadi, murió en el ataque.

Nacido en 1971 en Samarra, al norte de Bagdad, Al Bagdadi, apodado “El Fantasma” y por cuya captura Estados Unidos ofrece 25 millones de dólares, es uno de los hombres más buscados del planeta.

Muchas veces en el pasado se ha rumoreado sobre su muerte. A pesar del importante aparato de propaganda del EI, que difunde gran cantidad de fotos o vídeos de sus ofensivas y atrocidades, Al Bagdadi apenas se prodiga.

“Es bastante llamativo que el jefe del grupo terrorista que más se preocupa por su imagen sea tan discreto”, afirmó en 2015 Patrick Skinner, del gabinete de consultores Soufan Group.

En dos años, el también conocido como “califa Ibrahim” sólo apareció en un vídeo, grabado en una mezquita de Mosul y difundido en julio de 2014. Llevaba barba gris, turbante y ropa oscura.

En la grabación se le veía ordenando a todos los musulmanes que le “obedecieran”, poco después de que su organización proclamase el “califato” en los territorios bajo su control en Siria e Irak.

El pasado mes de noviembre, Al Furqan, un medio de comunicación afiliado al EI, difundió un mensaje sonoro en el que un hombre al que identifica como Al Bagdadi llama a sus tropas a resistir frente al avance del ejército iraquí en Mosul, el feudo del grupo yihadista en Irak.

Se dice que Al Bagdadi habría abandonado Mosul -ciudad por la que aún se libra una feroz batalla- a principios de este año, y que fue visto en varios lugares cercanos a la frontera entre Siria e Irak.

“Existe una dimensión misteriosa que viene del hecho de que ha sobrevivido a múltiples intentos de hacerlo desaparecer”, estimó en junio de 2015 Aymenn al Tamimi, experto del Middle East Forum.

Según un documento de los servicios secretos iraquíes, Al Bagdadi tiene un doctorado en estudios islámicos y fue profesor en la universidad de Tikrit (norte).

Tuvo cuatro hijos con su primera esposa entre 2000 y 2008, y otros tantos con una segunda. Tendría actualmente una tercera mujer, originaria del Golfo.

En una entrevista al diario sueco Expressen en marzo de 2016, la que fue su esposa durante tres meses Saja Al Dulaimi lo describe como “un padre de familia normal”, profesor de universidad, admirado por los niños.

Se unió a la insurrección en Irak poco después de la invasión estadounidense de 2003, y habría sido encarcelado en un campo de detención norteamericano. 

Aunque las fuerzas de EEUU anunciaron en 2005 la muerte de Abu Dua -uno de sus apodos-, reapareció en 2010 al frente del Estado Islámico en Irak (ISI), rama iraquí de Al Qaida.

A continuación, consiguió transformar este grupo en la más potente, rica y brutal organización yihadista del mundo, asentándose en Siria en 2013 y en Irak en 2014.

Para aquel entonces Al Bagdadi se había desmarcado de Al Qaida negándose a acatar las órdenes del jefe Ayman al Zawahiri de concentrarse en Irak y dejarle Siria al Frente Al Nosra.

Su trayectoria difiere de la de Osama Bin Laden, que desarrolló Al Qaida gracias a su fortuna y a quien se le conocía internacionalmente mucho antes de los ataques del 11 de septiembre, principalmente por los numerosos vídeos en los que aparecía.

“Su ascenso a la fama no puede compararse con el de otros jefes terroristas más publicitados. Bin Laden era famoso por su nombre, y él puso en escena su fervor y su comportamiento discreto”, afirmó Skinner en 2015.

Al Bagdadi “evita ser el centro de atención y, en sus discursos, habla sobre su califato y sobre sus enemigos, no sobre sí mismo”, apunta el experto de Soufan Group.

Fuente: El Espectador